Enfocar el nacimiento del club San Lorenzo de Almagro, sus motivaciones y circunstancias, es hacer un recorte de la realidad social de la época que no podría ser más rico en aportes. A principios del S. XX, el paisaje de Boedo, Almagro y aledaños era el típico de los arrabales: un conglomerado de casas humildes y calles empedradas, al límite mismo de la pampa. El football, juego de origen inglés, había ganado las calles y encendía la pasión de la muchachada, hijos de trabajadores, en su mayoría inmigrantes, que se desafiaban en baldíos y descampados. Un grupo de pibes que se hacían llamar “Los forzosos de Almagro”, por forzudos, poderosos y para dar idea de invencibles, concentraba la atención de los parroquianos. Jugaban en un terreno baldío de México y Treinta y tres, frente al oratorio del colegio San Antonio, bajo la atenta mirada del Padre salesiano Lorenzo Massa, un cura joven pero con amplia experiencia, que reconocía sus aptitudes y la necesidad de apoyarlos. Los chicos soñaban con inscribirse en la Liga que nucleaba las instituciones de fútbol, pero no reunían los mínimos requisitos, ni contaban con los recursos necesarios. Disponer de una cancha era impensable. Sin embargo, un fortuito accidente decidió sus destinos. En el fragor del partido, uno de ellos fue a dar contra el tranvía de la línea 27, que pasaba por la calle México, afortunadamente sin consecuencias que lamentar; pero advertía sobre los peligros de jugar en la calle. El Padre Lorenzo, que los observaba desde el oratorio, decidió ofrecerles el terreno anexo a la capilla para que hicieran la cancha, a cambio del compromiso de estudiar catecismo y asistir a misa. La propuesta fue aceptada y el equipo comenzó a crecer y cosechar éxitos. El Padre Lorenzo les regaló las primeras camisetas, a bastones verticales, azules y rojos, colores que adoptarían definitivamente y les valdría el apodo de “Azulgrana” que hasta hoy los identifica. El 1° de abril de 1908 llegó el momento tan ansiado: se disponían a firmar el acta. El Padre Lorenzo objetó el nombre, “Forzosos de Almagro” no le parecía digno de un club deportivo. Luego de debatirse entre una interminable serie, surgió la moción de llamarlo Lorenzo Massa, en honor a quien había hecho tanto por ellos, pero el Padre rechazó la idea y propuso “San Lorenzo”, en honor al santo y a la célebre batalla librada por el “Padre de la Patria”. La moción fue aceptada por unanimidad y quedó fundado el club San Lorenzo de Almagro, que acaba de cumplir cien años de existencia, respaldado y fortalecido por el legado de fe, ideales y fraternidad que le dio origen.
TEXTO: Raquel Heffes